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viernes, 14 de septiembre de 2012
Difícil.
A veces, me siento a pensar y me doy cuenta que, incluso las cosas más bellas que tiene la vida, son difíciles. Nada es perfecto, dicen eso, hoy lo creo. Así como también creo que uno puede hacer la perfección, es decir, hacer a un lado las imperfecciones o no darles importancia... O mejor aún! Tratarlas y mejorarlas. Cuando estoy en momentos de silencio conmigo misma, como en este preciso instante, me doy cuenta que el tiempo es tan importante como lo son los huevos en un flan. El tiempo no sólo es espera, sino también maduración. Y esa maduración es vital para que estas cosas difíciles no sean algo imperfecto e imposible de mejorarse. Pero aun maduros, no deja de ser algo difícil de afrontar. Inmaduros no quiero saber!
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