jueves, 22 de diciembre de 2011

Lágrimas de mar.

Odio no permitirme sentir y sufrir las cosas cuando así lo siento, aunque no sepa ni lo que estoy llorando y extrañando. ¿Por qué me cuesta tanto dejar ir ese pasado que puso una barrera entre mi yo interior y mi yo exterior? Quisiera que mis ojos fueran dos canillas que pudiera abrir cuando así lo deseara. Y, sin embargo, sólo consigo llorar por dentro y traducirlo como enojos y broncas hacia los demás, que nada tienen que ver. Tengo todas estas palabras atravesadas y amontonadas en mi garganta y no sé a quién pedirle ayuda, con quién hablar. No sé si hay alguien que pudiera romper todas mis caparazones hasta llegar a ese centro frágil que necesita ser rescatado y reconstruido para seguir en pie. Necesito llorar, de verdad. Llorar tantas cicatrices que aun no cierran. Terminan de cerrar ese capítulo en mi vida que, a veces, hoy en día, sigue sangrando a borbotones. Ya no quiero ser fuerte, quiero ser yo.

F

No hay comentarios:

Publicar un comentario